FORMENTERA E IBIZA

La sensación más placentera que siempre siento a lo largo de estos treinta años en Las Pitiusas es que desde Ibiza tengo muy cerca a Formentera, la isla a la que tanto amo. Vivir en Ibiza-Formentera es llevar una vida distinta, una calidad y estilo de vida muy distintos a los que viven en “tierra firme”. Todo es distinto y exclusivo aquí. Vivimos en pequeñas islas, rodeados de Mediterráneo. Y vivimos en uno de los mejores paraísos del mundo: nuestras playas, nuestro mar, nuestro sol son únicos. Tenemos el mejor balneario del mundo de agua y sol, de naturaleza y luz. Todo nuestro; y gratis.

Ibiza
Formentera

En la larguísima temporada, gran parte del año, en que recibimos a nuestros visitantes que vienen a disfrutar de “nuestro balneario” en su totalidad no debemos olvidar que también nosotros sufrimos de abusos: nos sobreexponemos a la radiación solar y nuestra piel se resentirá del daño solar, apareciendo los efectos negativos de los que ya hemos hablado mucho en esta web. En nuestra clínica aconsejamos, enseñamos y formamos como proteger adecuadamente nuestro cuerpo de la sobrexposición al sol. Es posible tener un bronceado bonito, sano y seguro, sin riesgos. y, con más o menos intensidad los que aquí vivimos debemos tenerlo presente todo el año: protegiendo nuestra piel en temporada y recuperándola el resto del año.

Ibiza

Ya alguna otra vez he comentado que los de aquí debemos ser el ejemplo para los que nos visitan; ellos deben saber que somos expertos en cuidarnos por donde vivimos, que somos nosotros los que podemos enseñarle a ellos como cuidarse mientras están aquí. sería un gran valor añadido cara a nuestra buena imagen para los visitantes.

Algunos consejos de La Academia Española de Dermatología y Venereología:

Extreme las medidas de protección para los niños (uso regular de un protector solar con un factor elevado).

Busque la sombra y no se exponga al sol en las horas centrales del día.

Proteja su piel y sus ojos (gorra, camiseta, gafas).

Deje que su piel se acostumbre al sol de forma gradual. ¡Evite las quemaduras solares!

Aplique el protector solar con un factor elevado (más de 30) cada 2 horas.

Evite el uso de cabinas de bronceado.

Si su piel se enrojece después de ponerse al sol, eso significa que se ha quemado.

Cuando aparecen ampollas o dolor que duran más de 2 días, se considera una quemadura grave.